Autora: Sonia Mora Beltrán, especialista en convivencia y mediación de conflictos, Educadora de Párvulos, Orientadora, Magíster en Educación.

soniam.morab@gmail.com

@smediacione

www.clinclonclan.com

En este año 2022 es momento de unirnos como sociedad para abordar el problema de la violencia que está afectando a los estudiantes en las comunidades escolares

El retorno a clases presenciales permanentes con expectativa de aforo 100%, está evidenciando los efectos nocivos de la violencia social que agrava en esta pandemia, afectando el bienestar y desarrollo integral de los niños, niñas y jóvenes en los colegios. Los equipos educativos han tenido que brindar contención socioemocional y en este inicio de año lectivo, deben enfrentar con carácter de urgencia, la escalada de la violencia que están manifestando los estudiantes. 

Es importante recordar que la violencia afecta a las comunidades escolares desde hace décadas atrás, pero los niveles con los que se está presentando en pandemia, sobrepasan las medidas de resguardo que habían implementado los colegios, este grave problema, sin duda complejiza la labor educativa de los profesores y equipos de apoyo psicosocial en los colegios y puede provocar el síndrome de Burnout, si no cuentan con los recursos y apoyo de parte del Estado, de las familias y de toda la ciudadanía. 

En la experiencia como asesor técnico pedagógico en convivencia escolar, he podido identificar algunas características y necesidades recurrentes que han presentado los equipos educativos, durante la ejecución de cursos, asesorías, acompañamiento al aula o en talleres, en aproximadamente 300 colegios en el transcurso de 18 años. Estas observaciones pueden ayudar a ampliar nuestra visión sobre el problema de la violencia escolar, que nos permiten tomar medidas más pertinentes para su abordaje; algunas de estas características y/o necesidades son:

  • El poco o débil desarrollo de estas materias en las mallas curriculares en la formación de pregrado de los profesores, dan origen al abordaje de la violencia en las aulas desde el sentido común, situación que puede llevar a los profesionales a evadir la situación, a equivocarse o incluso, perjudicar a los estudiantes.
  • Así como los equipos de la salud han enfrentado en la primera línea los efectos de la pandemia de manera excepcional y que merecen todo el reconocimiento y valoración de la sociedad. Ahora es momento de reconocer y visualizar, que los equipos educativos también están en la primera línea enseñando y brindando la contención socioemocional que necesitan los estudiantes día a día, apoyando además a sus familias y trascendiendo de este apoyo a la sociedad.
  • En este periodo de pandemia, los equipos educativos están sufriendo en forma sostenida la recarga académica y administrativa, incluyendo el aumento de las capacitaciones, en las que deben participar y que consumen el tiempo que los profesores necesitan para preparar sus clases, realizar sesiones de trabajo pedagógico con sus pares, realizar entrevistas y acompañamiento a sus estudiantes y apoderados, sobrepasando de este modo los tiempos de trabajo, que los lleva a terminar las tareas en sus hogares, con las consecuencias que esta situación provoca en su bienestar y rendimiento.
  • ¿Qué ejemplos estamos brindando como sociedad y como adultos, como autoridades a los niños, niñas y jóvenes en los hogares, en los medios de comunicación, en las comunidades? 
  • ¿Qué oportunidades hemos brindado en el hogar, en los colegios y en la sociedad, a las niñas, niños y jóvenes, para que puedan manifestar sus necesidades, su visión, o propuestas para enfrentar la pandemia y violencia?

En este escenario es necesario analizar, reconocer y comprender que el los síntomas de estrés y violencia que están afectando los niños, niñas y jóvenes y comunidades escolares, son producto de un problema multidimensional que surge desde diferentes ámbitos de la sociedad, por lo tanto requiere de un abordaje integrado y colaborativo entre las instituciones del Estado, los establecimientos educacionales, los especialistas, las familias, los medios de comunicación, los agentes socializadores de la sociedad y de cada ciudadano desde su conciencia social, palabras y actitudes.

Algunas propuestas para abordar esta situación:

Para enfrentar este macro problema, necesitamos implementar y articular en todos los ámbitos sociales, múltiples acciones, con un enfoque colaborativo, transversal, holístico y sistémico. En este sentido es importante reconocer, la preocupación que están expresando las personas y las autoridades y además las medidas que están tomando los colegios, instituciones del Estado y sociedad.

A continuación, presento con espíritu de colaboración, algunas propuestas que pueden complementar estas medidas, en concordancia a las orientaciones que dan las instituciones oficiales de educación:

  • Realizar un diagnóstico de percepción a todos los estudiantes, a los integrantes de los equipos educativos y a los padres y apoderados.
  • Realizar un abordaje remedial, preventivo o formativo de la violencia escolar, dependiendo de la realidad de cada comunidad educativa.
  • Aumentar los recursos a los establecimientos educacionales, para que puedan implementar o fortalecer las acciones que están realizando, para mejorar el enfrentamiento de la violencia escolar.
  • Incorporar con carácter de urgencia a más psicólogos y especialistas del ámbito psicosocial en los colegios, para apoyar a los equipos educativos en la labor de enfrentar el problema de la violencia en la convivencia escolar, articulado esta gestión con el trabajo que realizan los equipos PIE y otras áreas de trabajo.
  • Fortalecer la implementación de las acciones de autocuidado que están realizando los integrantes de los equipos educativos, de gestión y directivos, para trascender sus beneficios en la convivencia de toda la comunidad educativa y desde esta práctica y conocimiento, brindar los recursos de manera efectiva para que los profesores implementes estas prácticas en el aula.
  • Implementar espacios de participación, que brinden oportunidades para que los diferentes actores educativos puedan presentar los problemas de violencia que observan en la comunidad, y además puedan proponer medidas de solución, a partir de lo cual pueden acordar medidas de abordaje más oportunas y significativas.
  • Actualizar las adecuaciones curriculares, para responder a las nuevas demandas de enfrentar la violencia escolar en tiempo de pandemia.
  • Identificar aquellas prácticas y experiencias que están resultando en el aula y comunidades y fortalecer los canales y redes de apoyo para compartir sus experiencias con sus compañeros de equipo y otras comunidades educativas.
  • Robustecer la integración de los padres, madres, apoderados y familias, para fortalecer el desarrollo de sus habilidades parentales que les permita abordar estas problemáticas en el hogar y apoyar el proceso de formación y aprendizaje de sus hijos e hijas.
  • Reforzar las medidas que permitan a los colegios, acceder al apoyo de las instituciones o especialistas externos.
  • Fortalecer el liderazgo pedagógico en abordaje de conflictos, para evitar la escalada de la violencia escolar y favorecer el desarrollo de una convivencia pacífica, brindando los recursos necesarios para que los establecimientos educacionales cuenten con:

Al menos un profesional del equipo educativo, que se especialice debidamente en mediación de conflictos o abordaje de conflictos.

La implementación de un centro de resolución de conflicto que atienda a los estudiantes en forma prioritaria y también a los demás integrantes de la comunidad educativa cuando corresponda. 

Actualización del Manual de Convivencia en Abordaje de conflictos.

Acompañamiento y apoyo dirigido a los profesores en aula, para fortalecer el abordaje preventivo y remedial de conflictos.

Incorporación de la mediación de conflictos en diferentes modalidades: Adultos mediadores (fundamental para el encargado de convivencia) y estudiantes mediadores (requiere del apoyo y acompañamiento del adulto mediador del colegio). Trabajo con padres y apoderados.

Implementación de estas acciones desde el nivel de educación Parvularia, con medidas adaptadas a la etapa evolutiva de los niños y niñas, como por ejemplo el programa de mediación de conflictos en educación inicial “Aventuras Clin Clon Clan”, www.clinclonclan.com 

No puedo terminar esta propuesta, sin sumarme al espíritu de colaboración que debemos cultivar en bien de nuestros estudiantes, comunidades educativas y sociedad, con unión, respeto y trabajo en equipo.

Autora: Sonia Mora Beltrán, especialista en convivencia y mediación de conflictos, Educadora de Párvulos, Orientadora, Magíster en Educación. I

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