Por Juan Luis Jacubowicz
Publicado en la Revista CÓDIGO CIVIL Y COMERCIAL- JUNIO 2021

I. Introducción
“Doctor, vengo a contarle que la abuela falleció. Le queremos agradecer su ayuda para que nuestra historia terminara bien”.
Me lo dijo un nieto que participó en una mediación junto con su abuela, sus padres y tíos.
Los integrantes de la familia se encontraban confrontando frente a la necesidad de institucionalizar al adulto mayor y la de reunir los recursos económicos necesarios para abonar su costo.
La negativa del adulto mayor a dejar su casa y el planteo de algunos hijos de proceder a la venta del inmueble para sufragar su sostenimiento,
habían dividido a la familia cruzándose innumerables reproches.
La historia de ese adulto mayor y sus descendientes podría haber terminado mal, como otras de tantas familias; sin embargo, optaron
por superar prejuicios, heridas infringidas mutuamente, sufrimiento y el dolor.
Se permitieron reflexionar sobre hechos del pasado, repararse y
encontrar un modo de consensuar el futuro.
Evitaron, al decir de Fernando Ulloa, una encerrona trágica.


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